Belmont vs Roberto Sánchez: comparamos a los dos candidatos que proponen indultar a Pedro Castillo

Belmont vs Roberto Sánchez: indultar a Pedro Castillo

En estas elecciones 2026, no todos los candidatos plantean lo mismo. Mientras algunos buscan mejorar el sistema actual, otros proponen cambiarlo desde la base.

Un claro ejemplo es el de Ricardo Belmont (Cívico Obras) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú). Ambos coinciden en que el modelo actual está agotado, pero difieren completamente en cómo solucionarlo.

No solo eso, también planean indultar al expresidente Pedro Castillo si llegan a la Presidencia. Esto a pesar de que Sánchez condenó el golpe de Estado de Castillo.

Aquí no solo estás viendo dos candidatos, sino dos formas de entender el país. Y lo importante es que entiendas qué implica cada propuesta en la práctica.

Ideología política

Eje de comparaciónRicardo Belmont (Obras)Roberto Sánchez (JP)
IdeologíaReformista de centro-derecha / Humanista.Izquierda radical / Socialista.
ConstituciónReformas estructurales dentro del orden actual.Derogación total vía Asamblea Constituyente.
Recursos NaturalesRevisión de contratos cautelando intereses del país.Propiedad y gestión directa del Estado sobre recursos.
Visión ExteriorIntegración a la OCDE y respeto a los TLC.Alineación con gobiernos de izquierda de la región y BRICS.

Constitución: reformar o empezar desde cero

Uno de los puntos más importantes está en la Constitución. Aquí se define prácticamente todo el rumbo del país.

Ricardo Belmont (Cívico Obras) propone hacer cambios estructurales a la Constitución de 1993, pero sin romper el orden actual. Su enfoque busca fortalecer la independencia de poderes, proteger la libertad de expresión y asegurar la propiedad privada como base del sistema.

Por otro lado, Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) plantea eliminar completamente la Constitución vigente. Considera que tiene un origen ilegítimo y que limita al Estado, por lo que propone una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Carta Magna.

La diferencia es directa. Belmont quiere reformar el sistema desde dentro, mientras Sánchez propone reemplazarlo completamente.

Constitución política del Perú de 1993

Modelo económico y recursos naturales

En el plano económico, las diferencias también son bastante marcadas. Ambos hablan de mejorar el sistema, pero desde enfoques muy distintos.

Belmont apuesta por una economía social de mercado “con rostro humano”. Su idea es mantener la inversión privada, tanto nacional como extranjera, pero con reglas más claras que prioricen el desarrollo del país.

Además, plantea impulsar la industrialización de los recursos para dejar de exportar materia prima y empezar a vender productos con mayor valor agregado. Es un enfoque más gradual, que busca mejorar lo existente.

En cambio, Sánchez propone una economía mixta con mayor protagonismo del Estado. Su plan incluye que el Estado gestione directamente sectores estratégicos como el gas, el petróleo y los recursos forestales.

También plantea eliminar el artículo 62 de la Constitución, que protege los contratos con empresas privadas. De acuerdo con su visión, estos contratos limitan la capacidad del Estado para defender el interés nacional.

Aquí el contraste es claro. Belmont mantiene el modelo con ajustes, mientras Sánchez plantea cambiar las reglas del juego económico.

Gobierno Perú

Corrupción y gestión pública

En la lucha contra la corrupción hay coincidencias, pero también diferencias en el enfoque. Ambos proponen sanciones duras, aunque con herramientas distintas.

Belmont plantea la inhabilitación perpetua para funcionarios corruptos y que estos delitos no prescriban. Además, propone una Plataforma Digital Única de Obras Públicas para que los ciudadanos puedan supervisar proyectos en tiempo real.

Su enfoque se centra en la transparencia mediante tecnología y control ciudadano digital. Busca reducir la corrupción desde la gestión y la supervisión constante.

Por su parte, Sánchez también propone la imprescriptibilidad de los delitos y la inhabilitación permanente. Sin embargo, añade la creación de un “Poder Popular” que tenga un rol activo en la toma de decisiones.

También propone fiscalías especializadas en violencia policial y abuso de poder, con el objetivo de recuperar la confianza en las instituciones. Su enfoque es más político y participativo.

Visión social e inclusión

En el aspecto social, ambos candidatos vuelven a separarse en la forma de abordar los problemas. Aquí se nota claramente la diferencia de visión de país.

Belmont propone fortalecer el tejido social a través de intervenciones concretas. Entre sus ideas están las “Plazas Activas” para recuperar espacios públicos y un sistema de apoyo domiciliario para personas con discapacidad y adultos mayores.

Es un enfoque más práctico, centrado en mejorar la calidad de vida desde lo local y municipal.

En cambio, Sánchez plantea un cambio estructural del Estado. Propone un modelo plurinacional que reconozca a los pueblos indígenas y les otorgue representación directa en el Parlamento.

Además, incorpora un enfoque de género e interculturalidad en todas las políticas públicas. Su objetivo es combatir desigualdades históricas y transformar la relación entre el Estado y la sociedad.

Lo que realmente estás eligiendo

Más allá de los nombres, aquí estás frente a dos caminos muy distintos. Uno apuesta por mejorar el sistema actual con ajustes y modernización, mientras el otro propone una transformación profunda del modelo político y económico.

No se trata solo de quién te convence más, sino de qué tipo de país consideras viable. Cada propuesta tiene implicancias reales en cómo se gobierna, cómo se invierte y cómo se distribuye el poder.

Ahora la decisión es tuya.

¿Prefieres reformar lo que existe o apostar por un cambio total del sistema?