La inseguridad en el Perú ya dejó de ser una preocupación aislada. Hoy es uno de los principales temas que influyen directamente en el voto de millones de ciudadanos.
Extorsiones, sicariato y crimen organizado han cambiado la percepción de seguridad en el país. Y cuando el miedo crece, también lo hacen las propuestas más radicales.
En ese contexto, la pena de muerte vuelve al centro del debate político en las elecciones presidenciales Perú 2026. Lo que antes era impensable, hoy forma parte de varios planes de gobierno.
Aquí te contamos qué candidatos la proponen, en qué casos y qué tan viable es realmente aplicarla.
Por qué la pena de muerte vuelve al debate en Perú
El crecimiento de la delincuencia ha generado una sensación de impunidad. Muchas personas sienten que el sistema de justicia no está funcionando como debería.
Frente a eso, aparece una idea fuerte: castigar de forma extrema para disuadir el crimen. La lógica es simple: penas más duras, menos delitos.
Además, los candidatos han detectado que este discurso conecta con el electorado. Hablar de “mano dura” hoy genera atención y respaldo.
Sin embargo, no todos lo plantean de la misma forma. Ahí es donde empiezan las diferencias.
Qué candidatos proponen la pena de muerte en 2026
Dentro del panorama electoral peruano, hay varios candidatos que han incluido esta medida en sus propuestas.
Cada uno lo hace con matices distintos. Algunos la ven como solución inmediata, otros como parte de un cambio legal más amplio.
Francisco Diez-Canseco: castigo extremo contra crimen y corrupción

Francisco Diez-Canseco plantea una de las posturas más agresivas. Su propuesta no se limita a delincuentes comunes.
Incluye delitos como sicariato, terrorismo urbano, extorsión y asesinato. Pero va más allá: también propone pena de muerte para funcionarios corruptos.
Busca castigar tanto al criminal de la calle como al que roba desde el poder.
Además, plantea el uso de jueces sin rostro para evitar represalias. La idea es acelerar procesos y proteger a quienes administran justicia.
Paul Davis Jaimes Blanco: pena de muerte para delitos de “extrema gravedad”

Paul Davis Jaimes Blanco, del partido Progresemos, también se suma a la línea de mano dura. Su propuesta plantea el restablecimiento de la pena de muerte para lo que denomina delitos de extrema gravedad.
Su enfoque combina crimen común y delitos contra el Estado. No se limita solo a violencia directa, sino que incluye casos que afectan la estructura institucional del país.
La idea central es aplicar la máxima sanción en situaciones donde el daño sea irreversible para la sociedad.
En cuanto al mecanismo legal, propone denunciar la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José).
Con esto busca que el Perú recupere autonomía y pueda aplicar la pena de muerte sin restricciones internacionales.
Charlie Carrasco: que el pueblo decida

Charlie Carrasco propone una vía distinta. No impone la medida directamente, sino que plantea un referéndum.
Es decir, busca que los ciudadanos decidan si el Perú debe aplicar la pena de muerte.
Mientras tanto, propone cadena perpetua para delitos graves como extorsión, secuestro, corrupción y sicariato.
Además, plantea clasificar ciertos delitos como terrorismo y crear mega cárceles autosostenibles.
Aquí el cambio no es solo la pena, sino todo el sistema penitenciario.
José Williams: primero cambiar las reglas

José Williams propone una estrategia más gradual. Antes de aplicar la pena de muerte, quiere modificar el marco legal.
El candidato de Avanza País plantea retirarse de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para recuperar autonomía.
Luego de eso, evaluaría aplicar la pena capital en delitos como terrorismo, sicariato y violación de menores con homicidio.
Su enfoque es legal y progresivo, no inmediato.
El principal problema: ¿se puede aplicar en Perú?
Aquí está el punto clave. Actualmente, el Perú no puede aplicar la pena de muerte libremente.
Esto se debe a la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José). Este tratado limita su uso y prohíbe ampliarlo a nuevos delitos.
Por eso, cualquier candidato que quiera implementarla tendría que:
- Salir del tratado o modificar su participación
- Cambiar leyes internas
- Afrontar consecuencias internacionales
No es una decisión rápida ni sencilla.
Qué revela este debate en las elecciones 2026
La presencia de esta propuesta dice mucho sobre el momento que vive el país.
Por un lado, refleja el hartazgo ciudadano frente a la inseguridad. Por otro, muestra cómo los candidatos adaptan su discurso a esa preocupación.
La pena de muerte se ha convertido en un símbolo de “acción inmediata”. Pero también abre un debate profundo sobre derechos, justicia y límites del Estado.
Como puedes ver, no se trata solo de política, sino de decisiones que pueden cambiar el rumbo del país.
Ahora la pregunta es directa: ¿crees que endurecer las penas resolverá el problema o se necesita una reforma más profunda del sistema?

