¿Qué cambia en el nuevo Plan de Gobierno de Roberto Sánchez de cara a la segunda vuelta?

Qué cambió en el nuevo plan de gobierno de Roberto Sánchez

En la primera vuelta, Juntos por el Perú presentó ante el JNE un plan con un tono mucho más confrontacional frente al modelo económico actual. Hablaba de Asamblea Constituyente, revisión de tratados, mayor control estatal de recursos estratégicos y una crítica directa al llamado modelo neoliberal.

Pero el nuevo programa de segunda vuelta de Roberto Sánchez, nacido como un Acuerdo de Gobernabilidad con fuerzas como OBRAS, Primero la Gente, Ahora Nación y Venceremos, llega con otro mensaje. Habla de economía de mercado, respeto a los TLC, autonomía del BCRP, reglas fiscales y acuerdos con otras fuerzas políticas.

Aun así, el cambio no borra todo lo anterior. Sánchez mantiene propuestas sensibles como la consulta constitucional, la derogación de leyes que considera favorables al crimen, una agenda social progresista y mayor control estatal en áreas estratégicas.

Por eso esta comparación importa. Porque no basta con leer el nuevo plan como si empezara de cero: hay que contrastarlo con el documento original para entender si Roberto Sánchez realmente moderó su propuesta o solo cambió la forma de presentarla.

El cambio de discurso de Roberto Sánchez

1. Economía: del choque con el mercado a la búsqueda de confianza

El mayor cambio aparece en el terreno económico. El plan original de Juntos por el Perú tenía un tono mucho más duro frente al mercado, los tratados comerciales y los contratos con grandes empresas.

En esa primera versión, se planteaba renegociar los Tratados de Libre Comercio que afectaran la soberanía nacional. También se cuestionaban los Contratos Ley, considerados por el plan como mecanismos que favorecían a empresas extranjeras por encima del interés del Estado.

En el nuevo plan de segunda vuelta, el lenguaje cambia de forma evidente. Sánchez ahora afirma que el Perú será una economía de mercado abierta, respetuosa de los TLC y de la seguridad jurídica.

Los cambios más importantes son:

  • Respeto a los TLC: el nuevo programa ya no plantea una renegociación confrontacional de los tratados comerciales, sino una relación más estable con el comercio exterior.
  • Protección de contratos: ahora se afirma que los contratos estarán protegidos por el Estado de derecho para incentivar la inversión.
  • Autonomía del BCRP: el nuevo documento enfatiza que se respetará la independencia del Banco Central de Reserva.
  • Reglas fiscales: Sánchez busca transmitir que su gobierno no rompería la estabilidad macroeconómica ni actuaría fuera de los límites fiscales.

Este cambio no es menor. En una segunda vuelta, donde el miedo económico puede definir votos, Sánchez intenta mostrarse menos riesgoso para empresarios, inversionistas y clases medias urbanas.

Aun así, el giro no elimina todas las dudas. Muchos votantes seguirán preguntándose si este nuevo enfoque económico reemplaza al plan original o si solo busca moderar el tono durante la campaña.

2. Constitución: de la Asamblea Constituyente como ruta central al referéndum

Otro cambio importante está en la propuesta constitucional. En primera vuelta, el plan original colocaba la Asamblea Constituyente como el camino principal para cambiar la Constitución de 1993.

La idea era clara: reemplazar el marco actual por uno nuevo, con mayor rol del Estado, reconocimiento plurinacional y cambios profundos en el modelo económico.

En el nuevo plan, Sánchez mantiene el objetivo de abrir el debate constitucional, pero cambia la forma de presentarlo.

Ahora propone un proceso de diálogo nacional y una consulta ciudadana para definir la vía:

  • Reforma integral por el artículo 206: una opción dentro del marco constitucional vigente.
  • Asamblea Constituyente: se mantiene como posibilidad, pero ya no aparece como el único camino inmediato.
  • Referéndum ciudadano: la decisión final quedaría en manos de la población.

Este ajuste busca reducir el temor a una imposición desde el Ejecutivo. En lugar de decir que el país irá directamente a una Asamblea Constituyente, el nuevo programa plantea que el pueblo decida primero qué camino seguir.

Sin embargo, el fondo del tema sigue siendo sensible. Sánchez no abandona la idea de cambiar la Constitución; solo la presenta bajo una ruta más gradual y consultiva.

3. Política exterior: del alineamiento ideológico al pragmatismo internacional

En política exterior también hay una modificación clara. El ideario original de Juntos por el Perú tenía una orientación más cercana a gobiernos progresistas y dictaduras de América Latina.

Se mencionaba una afinidad con países como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Brasil y México, dentro de una visión regional más ideológica.

En el programa de segunda vuelta, el enfoque se vuelve más pragmático. Sánchez plantea una política exterior de cooperación con distintos bloques y potencias, sin encerrarse en un solo eje.

El nuevo enfoque incluye:

  • Relaciones con Estados Unidos.
  • Cooperación con China.
  • Vínculos con Europa.
  • Acercamiento a Corea, Japón e India.
  • Interés en integrar al Perú a los BRICS.
  • Retorno a espacios regionales como UNASUR y CELAC.

Aquí se nota una intención de tranquilizar a sectores que temen un alineamiento internacional demasiado ideológico. El nuevo mensaje es que Perú buscaría relaciones con todos los bloques, no solo con gobiernos afines políticamente.

Aun así, el interés por los BRICS se mantiene. Esto muestra que Sánchez no abandona su apuesta por un mundo multipolar, pero intenta presentarla como estrategia económica y diplomática, no como ruptura automática con Occidente.

4. Estado y servicios públicos: moderación económica, pero más control estratégico

Aunque el nuevo plan suaviza varios puntos económicos, mantiene una idea central: el Estado debe recuperar presencia en sectores estratégicos.

Este es uno de los aspectos donde Sánchez conserva buena parte de su propuesta original. La diferencia es que ahora intenta justificarla desde la soberanía, la eficiencia y el interés nacional.

Lo que se mantiene:

  • Control sobre recursos estratégicos: gas, petróleo, energía y sectores clave siguen apareciendo como áreas donde el Estado debe tener mayor capacidad de decisión.
  • Recuperación del Gasoducto del Sur (SITGAS): se mantiene como una obra clave para masificar el gas natural.
  • Fortalecimiento de empresas públicas: el plan conserva una visión favorable a un Estado empresario en sectores considerados esenciales.

Pero aparece una propuesta nueva y bastante fuerte:

  • Nacionalización de Telefónica del Perú (Integratel): el nuevo programa plantea crear una empresa pública llamada TelPerú, argumentando incumplimientos contractuales y la necesidad de soberanía digital.

Este punto puede convertirse en uno de los más polémicos de la segunda vuelta. Mientras el nuevo plan intenta calmar temores en economía, la propuesta de TelPerú reabre el debate sobre nacionalizaciones, inversión privada y control estatal de servicios básicos.

En resumen, Sánchez modera el discurso frente al mercado, pero mantiene una visión fuerte de intervención estatal en áreas estratégicas.

5. Seguridad ciudadana: se mantiene la derogación de leyes y aparecen mega cárceles

En seguridad, el nuevo plan no retrocede. Al contrario, incorpora medidas más fuertes para competir en un tema donde Keiko Fujimori también tiene un discurso muy marcado.

Uno de los puntos que se mantiene es la derogación de las llamadas leyes pro-crimen. Sánchez plantea eliminar normas como la Ley 32108 sobre crimen organizado y la Ley 32107 sobre lesa humanidad, además de otras que, según su plan, debilitan la persecución penal.

Lo que se mantiene:

  • Derogación inmediata de leyes consideradas favorables al crimen.
  • Reforma de la Policía Nacional.
  • Depuración de mandos vinculados a corrupción.
  • Mayor inteligencia contra extorsión y sicariato.

Lo nuevo en segunda vuelta:

  • Cinco nuevas mega cárceles: el programa incorpora infraestructura penitenciaria de alta seguridad.
  • Fuerzas Armadas en fronteras: los militares asumirían control fronterizo para liberar policías y destinarlos a las calles.
  • Protección de activos críticos: las Fuerzas Armadas también resguardarían infraestructura estratégica nacional.
  • Sistema integrado de inteligencia criminal: se plantea unificar información para perseguir mejor a organizaciones delictivas.

Este cambio busca responder a una preocupación central del votante: la inseguridad. Sánchez intenta no quedar encerrado en una imagen de izquierda blanda frente al crimen.

La diferencia con Keiko está en el diagnóstico. Mientras Fujimori apuesta por orden, tecnología y mega penales, Sánchez vincula el avance del crimen con leyes aprobadas por el Congreso, corrupción policial y captura institucional.

6. Derechos humanos y agenda social: el núcleo progresista se mantiene

En derechos humanos, el nuevo plan conserva varios elementos del programa original. Aquí no hay un giro tan fuerte hacia el centro.

Sánchez ratifica la permanencia del Perú en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Esto marca una diferencia clara frente a candidatos que proponen retirarse de la Corte IDH para aplicar penas más duras.

Los puntos que se mantienen son:

  • Permanencia en la Corte IDH.
  • Cumplimiento de sentencias internacionales.
  • Defensa del derecho a la protesta.
  • Agenda de género y derechos sociales.
  • Ratificación del Acuerdo de Escazú.

En salud y educación también se mantiene una línea de fuerte inversión pública:

  • 6% del PBI para educación.
  • Mayor inversión en salud.
  • Integración de MINSA, EsSalud y Sanidades.
  • Historia clínica única digital.
  • Fortalecimiento de SUNEDU.

También se mantiene el acceso real al aborto terapéutico y la despenalización en casos de violación sexual, una propuesta que probablemente genere debate con sectores conservadores.

Aquí se ve que la moderación económica no implica abandonar la agenda progresista. Sánchez busca ampliar su base, pero sin renunciar a temas clave para sus aliados y votantes más ideológicos.

Qué significa realmente este cambio de plan

El nuevo plan de Roberto Sánchez no borra su identidad política, pero sí intenta modificar la forma en que se presenta ante el país.

El cambio más fuerte está en economía: ya no habla de confrontar directamente los TLC, los contratos o el mercado, sino de respetar reglas, estabilidad macroeconómica y autonomía del BCRP.

El cambio constitucional también se suaviza. La Asamblea Constituyente sigue en la mesa, pero ahora se plantea que la ciudadanía decida mediante referéndum si se va por esa vía o por una reforma integral.

Sin embargo, no todo se ha moderado. El nuevo plan introduce propuestas fuertes como TelPerú, sostiene la agenda de derechos y refuerza la presencia estatal en sectores estratégicos.

Por eso, el giro no puede leerse simplemente como abandono del plan original. Es más bien una reorganización del discurso para segunda vuelta: menos choque económico, más promesa de gobernabilidad y una estrategia para atraer votos fuera de la izquierda tradicional.

Y tú:

¿Crees que el nuevo plan de Roberto Sánchez lo vuelve más confiable o te genera más dudas sobre lo que realmente haría si llega al gobierno?